El Mesías y su profeta. A los orígines del Islam
– Editions-de-Paris.com , 2005 – |
Studia Arabica colección dirigida por Marie-Thérèse URVOY – autor : Edouard-M. GALLEZ |
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Tome I : De Qumrán a Muhamad, 1ª parte : El historial « esenio
» : un bosque que oculta un árbol 2ª parte : Origen y
elaboración de la ideología mesianista Tome II : Del Muhamad de los Califas al Muhamad de la historia :
3ª parte + Anexos y índice. |
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Este libro es una tesis de
doctorado en Teología / Historia
de las religiones (Francía, Universidad de Estrasburgo II,
2004-2005). El titulo
general, que el presente estudio se encarga de aclarar, refleja el misterio
que envuelve los orígenes del Islam. Según el
discurso habitual, establecido sobre una biografía oficial impuesta dos
siglos después de los supuestos hechos, Mahoma (Muhammad) se hubiera criado dentro
de un entorno árabe que – de forma |
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misteriosa
– seguía siendo pagano, como si su historia no se situase en el siglo VII pero más antes de nuestra era,
y donde cuya tribu de mercaderes no hubiese aprendido nada de los judíos y cristianos,
aunque codeados durante varios siglos, por motivos comerciales como mínimo. Más
aún, y según ese mismo discurso, se declara profeta de repente, refiriéndose a
una Revelación recibida de Dios
– ¡pero ninguno de los “politeístas” debería haber comprendido esto ya que la idea de
Dios es supuesta su ser desconocida!
Hemos de descubrir por tanto lo que hay detrás de estas oscuras contradicciones
aparentes.
Estudios recientes llevaron unos esclarecimientos o por lo menos
cuestiones acerca de algunos aspectos misteriosos del Mahoma del Islam, pero pocos investigadores
vislumbraron la convergencia entre estos distintos estudios, por ser a menudo
muy aislados. La verdad es que se tenía que vencer una doble dificultad: en
primer lugar la investigación tenía que volver a analizar desde los principios
la documentación de las cuevas del mar Muerto (erróneamente llamada “de Qumrán” o “esenia”),
sin olvidarse de los estudios acerca de
lo que se consideraba un « judaísmo
disidente» (que es en realidad la deriva nazarea del judeocristianismo) ;
y en segundo lugar se precisaba una exégesis en profundidad del texto coránico,
más allá de las contradicciones y aparentes oscuridades, lo que nos llevó a
estudiar o mencionar casi unos quinientos versículos.
Así parece que, en el siglo VII, lo que no se llamaba todavía
el « islam » se arraigaba en el judaísmo y en el cristianismo, aunque
no de forma directa sino mediante las derivas de algunos círculos
judeocristianos de segunda generación; estos habían transformado el mesianismo
bíblico en política ideología de la salvación, puesto que esperaban la segunda llegada
del Mesías como el dominador de la tierra, sometiéndola al poder de Dios y...
sobre todo de Sus fieles.
A pesar de las dificultades o abusos de interpretación de los
manuscritos y de los vestigios arqueológicos – especialmente los del mar
Muerto –, el historiador puede seguir el hilo conductor de esta idea
mesianista, la cual se esboza en el
siglo II antes de Cristo. Aparece
como sistema de pensamiento al final de primer siglo de nuestra era, y al final
del siglo VI da
origen a la efímera comunidad judeoárabe, siendo ésa la cuna del islam.
Los
resultados de la presente investigación explican cómo y por qué el texto
coránico fue tomando forma bajo la autoridad de los Califas de Damasco. Es decir que el Islam, tal y como se
conoce, se configuró esencialmente durante el siglo VIII, se configuró esencialmente durante el siglo VIII, con la
“revelación” a Mahoma, con su viaje al cielo, o con el dictado por el ángel
Gabriel del “Divino Corán”, entre otros ejemplos. De entrada hay que
señalar que el único dato acerca de Mahoma que sea históricamente
establecido y a la vez bien fechado, es su intento de conquistar la Tierre Santa en el
año 629. Un fracaso de tal calibre no encaja con la literatura habitual, por lo
cual no se menciona. Por tanto la pregunta es : ¿ qué hacía el Mahoma del discurso
oficial en camino hacía Jerusalén, ciudad en dirección de la cual él mismo se
dirigía para rezar, cuando se supone que su única preocupación era la toma de
la Meca ?
La diversidad de compilación documental de
este estudio, llamado a desarrollar en el futuro muchos puntos de detalle,
presenta un acercamiento global sin precedente de la temática, salvo dentro del
discurso islámico clásico. Las notas en pie de página,
anexos y índices permiten vincular entre ellos los dos tomos del presente
estudio. La confrontación de los textos disponibles (judíos, islámicos u
otros), de los datos arqueológicos, exegéticas, etc., instaura pistas y
comprensión totalmente nuevas, alejadas de las pasiones religiosas.